SESIONES DE GRUPO

 

Un trabajo personal, sea de la línea que sea, a través de las palabras, del arte, de la música o del movimiento, de base o no psicodinámica, puede hacerse de manera individual o grupal, lo cual tendrá sus variantes según la problemática a consular. Por ello tras una entrevista con el profesional, será éste quien mejor podrá recomendar que es mejor según el caso que se presenta.

 

Las sesiones de grupo, tal como lo define S.H. Foulkes, padre de la psicoterapia grupoanalítica.  Se trata de grupoanálisis.

 

El conductor del grupo, es un guía, un profesional, no un líder, ya que no dirige a los pacientes de una manera determinada, sino siguiendo las propias tendencias del grupo.

 

En el grupo se cultivará la honestidad y el respeto mutuo, la tolerancia recíproca y cierta flexibilidad.

 

Los integrantes han de sentirse libres para decir en todo momento lo que piensan y sienten.

 

El Grupo sostiene y contiene, da apoyo, facilita y anima.

Los integrantes ayudan y reciben ayuda al mismo tiempo, desenmascara la vergüenza y la culpa.

Se aprende a dejar de manejar  y controlar a los demás.

Es importante que cada  miembro asuma un compromiso de confidencialidad.

No se debe juzgar, ni criticar.

Observando a otros puedes “ver” que actitudes te  pueden ayudar y qué actitudes te pueden atrasar.

Se aprende a observar y obtener un mayor conocimiento de uno mismo.

Se adquiere una mayor capacidad para enfrentarse a situaciones difíciles.

Ayuda a liberarse de cargas y patrones de conducta negativos.

Se descubre que  no se está solo.

Se liberan sentimientos de culpa y resentimiento.

Se encuentran soluciones.

Facilita el  cambio.

Permite asumir el Control personal.

Se transforman sentimientos de tristeza, en serenidad.

Se acuerdan los encuentros que tendrán un lugar, hora y fecha determinada.

Podrán ser grupos abiertos o cerrados, según sea el caso.

 

Lo que si está claro es que el paciente debe querer cambiar, para decirlo mejor aún, “ha de tener un grado de conflicto y de sufrimiento como para hallarse en disposición favorable al cambio, como para estar convencido de que las cosas tienen que cambiar si es que quiere se razonablemente feliz, o liberarse, según sea el caso.

Es imprescindible la motivación suficiente para el cambio que se precisa para que la terapia sea posible.

El objetivo de la psicoterapia es una liberación, en la vida psíquica interior del paciente, de aquello que le impide cambiar, de sus bloqueos internos, en cierto sentido, pues es un proceso de desaprendizaje”. S.H. Foulkes